TODA AVENTURA COMIENZA CON UN SÍ


    DIA 1
    Toda aventura comienza con un sí y así comenzó la suya.
    – ¿Vamos a ver a Jesús? -preguntó María
    – Sí, yo compro el vuelo. -contestó Mar sin pensarlo.
    Dicho y hecho y justo para el día 6 de julio, esa fecha en la que se daban cita miles de planes en su ciudad y que a Mar le hubiese gustado asistir a todos y cada uno de ellos. Desde su cita anual con la carrera nocturna contra el cáncer hasta el concierto de su artista más amado, Manuel Carrasco. Eso sin nombrar que había vuelto a ser invitada a asistir a la Mercedes Fashion Week en la capi y que moría de ganas de repetir la experiencia del año anterior.
    Bueno, ya está, ir a Italia y viajar era un planazo. Así que se dispuso a disfrutar del comienzo de sus vacaciones y no a lamentarse por lo que no iba a poder ser. Ella es así, disfruta del aquí y del ahora como si no hubiese un mañana. Carreras y conciertos hay muchos, pensó. Oportunidades como esta, menos, teniendo en cuenta que Mar ama su ciudad pero que es el «culo del mundo» en lo que a comunicaciones se refiere.
    Hasta aquí todo era ilusión, pensar en los outfits y ganas de que llegara el día de volar.
    Sin embargo, a dos días de viajar, algó sucedió. Su amigo, al que iban a visitar, había regresado a Almería y hasta el último momento no supieron si se marchaban con o sin alojamiento, con o sin él. Imprevistos de la vida que cambian el rumbo. No obstante, se aventuraron. El vuelo salía a las 16:30 horas y ambas amigas se citaron a las 15:00 horas en el aeropuerto.
    Mar llegó antes y estaba en la puerta esperando cuando de repente, en pleno mes de julio en Almería, comenzó a llover. Un fenómeno paranormal en la historia de su ciudad.
    Telefoneó a María y le dijo que la esperaría dentro tomándose un café.
    Comenzó a caminar con su maleta dirigiendose hacía la cafetería en la cual no había nadie. Cuando se acercaba a la barra vio como quien la iba a atender era su ex. Esa persona por la que sufrió tanto en Navidad y con la que no coincidía desde hacía cuatro meses. Tenía dos opciones, continuar su camino y pedir su café o darse media vuelta pero ya sus miradas se habían cruzado y Mar… Mar no es de huir de ninguna situación así que se acercó como si nada le estuviera sucediendo por dentro y sin perder la sonrisa que la caracteriza. La cara de él tenía un semblante muy diferente, un fuera de juego en toda regla.
    – Buenas, ¿me pones un café solo largo con hielo?
    Casi sin contestar, él se giró hacia la máquina del café pero Mar que no sabe lo que le pasa pero es incapaz de sentir nada malo por nadie continuó bromeando y la tensión que se marcaba en el ambiente disminuía conforme pasaban los minutos.
    Todavía ella se sorprende de sí misma, de cómo resurge de las cenizas y como va construyendo día a día su persona siendo el resultado de un cúmulo de circunstancias.
    Al momento, apareció María y recibieron allí mismo la llamada de Jesús confirmando que se iba con ellas a Milán.
    Después de ese «encontronazo» que acabó con la invitación a los cafés, una conversación banal y rápida marcada por los nervios y una presentación a través de vídeos del móvil del hijo peludo que él había adquirido en este tiempo, embarcaron con el tiempo justo pero suficiente ya que el despegue se retrasó por las tormentas eléctricas.
    Al menos ella lo consideró positivo porque no le gusta el mal rollo con nadie y mucho menos con aquellas personas que han tenido la oportunidad de conocer su lado más vulnerable.
    Al pasar el control de seguridad, el guardia miró a Mar y le dijo que era la persona más simpática y alegre del día, cualidad de la que se siente muy orgullosa. Como buena Leo, le gusta brillar por donde pisa sin pretender apagar la luz de nadie.
    Fue un vuelo tranquilo que ella aprovechó para escribir un post en su blog, el cual tenía un poco abandonado. Al aterrizar en Milán, llovía a cántaros y la primera compra fue un paraguas a un negrito ambulante. El top fashion de la moda milanesa…
    Cogieron el bus para ir al centro de la ciudad que estaba a una hora de camino y no sabían que tenían que coger otro tren hasta Bolonia que tardaba dos horas aproximadamente.
    Total, que entre los transportes, el retraso, la lluvia y demás, ellas que iban divinas para cenar en la ciudad de la moda, acabaron comiendo algo rápido en un local tipo kebab en los alrededores de la estación. Desde luego que recibían piropos. Eran la «sensasión» del lugar. Y de allí al tren, donde comenzó su idilio con «trenitalia»
    Ellas se habían confiado en ir de invitadas y no habían programado nada, Jesús estaba preocupado con sus asuntos y ellas en modo «Alfredo Landa» compraron el primer tren y se subieron en el que encontraron dirección Bolonia sin mirar nada más. Total, en Almería tenían un Talgo express a Madrid, así que pensaron que en aquella gran ciudad sería lo mismo. Pasada una hora de viaje se acercó el revisor y les pidió los billetes, se hizo el silencio y les lanzó una mirada raruna a la vez que les decía algo en italiano. Jesús se conectó al mundo y se lo explicó. Habían comprado billetes de una compañía y se habían subido en otra pero creo que le dimos pena o le encantó nuestro estilismo y no tuvimos que abonarle nada. Así que todo quedó en risas una vez más.
    Cuando llegamos a nuestro destino todo se veía muy bonito a la par que con el toque histórico que embriaga Italia de romanticismo. Nos fuimos a dormir que al día siguiente partiamos hacia Verona.

    DIA 2
    Madrugaron y se pusieron bellas. El día prometía muchos rincones dignos de fotografiar, pero claro a ambas amigas les dio por llevar su bolso polivalente harto de vivir y cargado de cosas por lo que las asas no soportaron más y allí tuvieron que agenciarse una grapadora y crear la tendencia #bolsidigrappi. Mar tenía claro que si eso fuese en Almería y lo subiese a sus historias de Instagram, crearía tendencia, pero allí en ese momento y ese lugar y teniendo tanto ella como Maria mil bolsos más, pasar por esa situación ridícula causada por las limitaciones de equipaje de «estafanet» sólo daba lugar a risas desde que se levantaban. Y eso no tiene precio.
    Una vez listas, se dispusieron a desayunar, una de las cosas más complicadas cuando vas a un bar fuera de Almería. Es misión imposible tomar un café en condiciones y media tostada… Aspiraban a un bocadillo con un cafe en vaso de cartón y ni eso. Un canolli, un trozo de pizza, un hojaldre frito, un dulce… Por no hablar del café expresso, un chupito negro con una jarra de agua al lado. Un «aguachirri» en toda regla.
    De camino a la estación, pasearon por el centro de Bolonia, ciudad que es conocida mundialmente no solo por su universidad, la más antigua de Europa, sus pórticos interminables o su patrimonio histórico y artístico, sino también por su cultura y tradición culinarias. Productos como la mortadela o los tortellini llamaban a gritos a su cerebro de gordas…
    Calles típicas y estrechas junto a amplias avenidas con arcos monumentales que los llevaron hasta la Piazza Maggiore y la Catedral de S.Petronio, encerrados por sitios principales como el Palazzo d’Accursio, la sede del ayuntamiento, la elegante Fuente del Neptuno y la Palacio del rey Enzo.

    Al mediodia partieron hacia la cuna de Romeo y Julieta. Al llegar, almorzaron en plena Piazza Brá. El risotto, la pizza y los spaguettis con marisco, un espectáculo de sabor y más si os encanta la comida italiana como a Mar. Los precios muy razonables excepto por las bebidas. Botellines de Coca Cola Zero de edición limitada pero que sumaron 6 módicos euros cada unidad al total de la cuenta.
    Se dispusieron a conocer la ciudad de mano de Buendía tours, ya que sus experiencias con ellos en otros viajes habían sido muy positivas. Esta no fue menos: viajaron en el tiempo desde los romanos hasta nuestros días en solo un par de horas.
    Descubrieron el famoso anfiteatro Arena, la concurrida Piazza delle Erbe o Piazza Dante. Entraron en la Edad Media con el fortificado Castevelcchio y las iglesias románicas de la ciudad. Por supuesto, visitaron la Casa de Julieta y se enamoraron del panorama de Ponte Pietra, la colina de San Pietro y el teatro romano.
    Eso sí, la historia del guía con las versiones de que Romeo y Julieta no existieron o que Shakespeare en realidad podría ser una agrupación de autores, no le gustó nada a la soñadora de Mar. 
    Aunque pronto se le pasó la decepción ya que como broche final, les sorprendió una granizada brutal que cerró el cielo, nubló la ciudad e hizo que volviesen empapados a Bolonia.
    Mar y María no daban crédito. Cabello chupado y outfit del segundo día de viaje pasado por agua. Cayeron muertas en el viaje de vuelta, el cual por cierto no pagaron ni nadie les pidió el billete. Como sacar el alma choriza que los españoles llevan en la sangre cuando viajas a otro país 2.0.

    DIA 3 VENECIA
    Jesús decidió no viajar a Venecia ya que tenía que preparar maletas y demás. Las dos amigas madrugaron y desayunaron en la cafetería del día anterior. Optaron por no perder el tiempo y adaptarse al desayuno italiano. AL fin y al cabo por unos días desayunando fat no iba a pasar nada y bien rico estaba. Pasearon hasta la estación. Para ese día, estrenaron bolso y no se la jugaron con la grapadora. Volvían a ir divinas a pesar de las aventuras de los días anteriores. Cogieron «su tren» el cual era todo lujo. La comodidad era extrema, pasaron sirviéndole un snack, el acceso al baño era digital… Supongo que estaréis intuyendo que habían vuelto a equivocarse de tren y que no iba a ser la última vez que les pasaría…
    Cuando subió el revisor tuvieron que abonar el módico precio de 88 euros ya que habían pagado por un transporte de lo más normal y se habian subido en el mas rápido y lujoso. Se miraron y rompieron a reír a carcajadas. Puto trenitalia. La experiencia vip mereció la pena…
    Cuando llegaron y pusieron un pie en Venecia se les puso el vello de punta. Que espectáculo para la retina. Algo que todo el mundo debería visitar alguna vez en su vida. A Mar le dio un ataque de ansiedad queriendo fotografiar cada uno de aquellos maravillosos rincones. Si en su zona de comfort le encanta una foto, allí no daba crédito… No hablaba, sólo observaba y su mente fantaseaba con vivir aquello con alguno de sus amores imposibles. Se visualizaba en la góndola abrazada cuando volvió a tierra ya que su compañía no era para menos.
    Tenían contratado un tour que decidieron no hacer ya que estaban ensimismadas y querían recorrer la ciudad sin prisas, sin agobios. Mar, ya la había visitado pero en invierno, a dos grados bajo cero. Así que su percepción ahora era totalmente diferente. La Plaza de San Marcos,Palacio Ducal, accademia, Santa maria della Salute, Teatro la Fenice… Disfrutaron del puente de los suspiros con la magia y el silencio de una ciudad casi desierta, infinitos canales, sus callejuelas, saborearon un spritz en un típico bacari, el café con esas vistas de postal, la compra de souvenirs, ese veneciano que se enamoró de Mar y la desnudaba con la mirada, haciéndose el encontradizo por todos los rincones…Sí, taraos hay en todas partes. Lo que pasa es que no es lo mismo para el oído «ragazza molto bella» que «socia, que buena estás. Te lo comía to».
    En fin, hubo un momento en el que sonaban los violines que las lágrimas brotaron por las mejillas. Era llanto de ilusión, de alegría, de emoción. Mar se conforma con tan poco y vive todo tan intensamente que asusta. Y llevaba dos días muriendo de amor. Quizás quien le dice que tiene demasiado acumulado, está en lo cierto pero le encanta pecar por exceso y no por defecto y le entregará todo ese cúmulo empachoso a quien le despierte las ganas de involucrarse en tal tarea.

    El día estaba llegando a su fin y se dispusieron a poner el gps del teléfono para volver a la estación. Estaban a 16 kilometros y con poco tiempo. No llegaban, que novedad viniendo de Mar, la que siempre va sobrada de tiempo…
    Habían caminado tan felices por Venecia que no eran conscientes de lo que se habían alejado. Eso sí, a Mar no se le oscurece nada y sin hablar italiano ni inglés, y sin ni siquiera saber si los compró bien o no, se apresuró a por los billetes del vaporetto.
    Cree que no atinó porque el acceso no les abría pero le echó morro y medio se colaron por la barandilla. Llegaron a tiempo, parece ser que por primera vez en tres días compraron en billete de tren correcto y disfrutaron de las vistas de la ciudad desde el agua por última vez…
    Al llegar a Bolonia, pasearon por la ciudad de noche. El ambiente nocturno de verano era mágico a pesar de su cansancio…
    Cayeron rendidas…

    DIA 4 VUELTA A MILAN
    Tres horas les dio tiempo a descansar nada más pero querían aprovechar el tiempo al máximo y poder visitar lo más emblemático de Milán antes de que si vuelo saliese al mediodía.
    Así que a las cinco de la mañana estaban en pie pero ni aún así fue posible.
    Nuevamente dos horas de traslados. Lo de ser almerienses las tiene muy mal acostumbradas… Al llegar, aún les quedaba otra hora hasta llegar a un aeropuerto enorme como para llegar con el tiempo justo. Así que su mañana se limitó a desayunar en la ciudad cosmopolita y no alejarse mucho ya que llevaban tres días viviendo al límite.
    La impresión que se llevaron es de una ciudad monumental y chic pero que nada tiene que ver con ese encanto antiguo de Verona o Bolonia ni con la espectacularidad de la ciudad del agua. No obstante, les quedo como «excusa perfecta» para volver juntas y visitar Il Duommo o el Lago di Como.
    A ellas les hace falta poco para buscar un motivo…
    Como dije al empezar el capítulo, toda aventura comienza con un sí, y así será porque de actitud positiva, van sobradas por la vida.

    Categories: Escapadas

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