CAMBIO FÍSICO EN 2 AÑOS Y MEDIO

    Antes y después de comenzar este estilo de vida

    Cambio físico en el último año


    No os preocupéis que os lo voy a contar todo a pesar de lo escéptica que es la gente con este tema. Sinceramente, no creo que sea incredulidad, pienso que es una forma de excusarse en que ellos/as no pueden conseguirlo porque saben de la paciencia y el sacrificio que supone. Es la opción fácil.
    Durante toda mi infancia y adolescencia he sido gordita. Mi base genética es muy mala, somos una familia de metabolismo lento, muy agradecidos, nos engorda hasta lo que respiramos.
    Recuerdo como nos decían a mi hermano y a mí lo gordos que estábamos cuando en mi casa nunca había fritos, ni bollería industrial, ni comida rápida, ni siquiera postre más allá de la fruta. Mientras nos rodeaban niños en la playa disfrutando de bocadillos de sobrasada y zumos, mi madre nos abría para merendar un tupper con sandía fresquita o un melocotón a media tarde.
    Respecto al deporte, durante los fines de semana iba a la escuela de tenis desde bien pequeña y durante los días de diario a baile en el cole y a pequeaerobic en el gimnasio de mi barrio.
    Durante la adolescencia y combinándolo con los estudios hice todo tipo de actividades dirigidas: spinning, boxing, aerobic… Eso sí, nada de pesas porque “salían músculos de hombre y me crecía la espalda”
    Así mismo, mi alimentación era restringida no, lo siguiente. Las típicas dietas de adelgazamiento de desayuno, almuerzo y cena de lechuga y 100 gramos de pollo. Con un poco de suerte, una zanahoria entre horas. Así me sentía siempre cansada, hambrienta, con ansiedad, pelo quebradizo y en constante lamentación conmigo misma por la vida que me había tocado vivir si quería verme bien. Lo que más he envidiado siempre ha sido el comer y no engordar pues me encanta deleitarme el paladar y la vida social activa con sus cervecitas y sus tapas.
    Probaba esperanzada cada una de las dietas novedosas que se ponía de moda, que si la de los puntos, la de la piña y el atún, la de las famosas más punteras… Todo un fracaso, incluso llegando a engordar en los primeros días de choque de la dieta Dukan, esa dieta “maravillosa” con la que el resto de personas dejaba kilos rapidísimo.
    Descarté cualquier problema de tiroides u hormonal y me resigné, al fin y al cabo estaba normal y dentro de mi peso.
    En febrero del 2015, hace justo dos años y medio, me decidí a probar el HIIT, ejercicio funcional de alta intensidad y me apunté a un BOX. Era muy reacia a apuntarme pues tenía la creencia de que en esos sitios solo había gente muy fuerte, con cuerpazos y que me sentiría muy ridícula.
    No me quiero ni acordar de las agujetas de las primeras clases estando acostumbrada a hacer deporte. No sabía si eran agujetas, dolores, lesiones o estaba incubando la gripe del siglo. Al girarme en la cama mientras dormía, me despertaba y subir un escalón era como escalar el Everest. Comencé yendo tres veces por semana pero mi cuerpo se apretaba y yo progresaba en los ejercicios tan rápido que me enganché. Mínimo iba cuatro días a la semana y si podía los cinco, de lunes a viernes. Estaba cómoda en el local y me sentía bien. Allí veía chicas de todo tipo y hablando mucho de hábitos alimenticios, el coach nos decía que el 70% era lo que comíamos, que no esperásemos milagros por ir allí a entrenar. Así, que a pesar de que mi alimentación era muy saludable, consulté a una nutricionista.
    Fue en ese momento cuando comencé a entender que lo importante no es cuanto pesas sino el índice de grasa de tu cuerpo. Comprobé como diosas del fitness como Michelle Lewin pesaban incluso más que yo. Ese descubrimiento me motivó para olvidarme un poco de la maldita báscula.
    Además, incorporé más alimentos a mi día a día y aprendí algunos truquillos como el de no comer fruta por las noches.
    No os podeis imaginar que alegría poder convertir en habitual algo como el lomo embuchado, que me encanta, sin ningún tipo de remordimiento, pasta o arroz todos los días que iba a entrenar, comer 6 veces al día y lo mejor…encontrarme fuerte y sin hambre. ¡Hasta el pelo lo tengo menos frágil y quebradizo!
    Así fue como mi cuerpo entró en una dinámica de cambio. CONSTANCIA es la clave. Todos encontramos una excusa para no ir a entrenar y hacer “algo mejor”. Ese “algo mejor” para mí es practicar este tipo de ejercicio y reservarme los caprichos para mi vida social. En primer lugar porque me demuestro a mí misma de lo que soy capaz, en segundo lugar porque más allá de un físico mas feo o bonito, me siento genial conmigo misma y, aunque empiece la clase con una pereza mortal, la acabo llena de energía y siempre, siempre con una sonrisa.
    No soy una chica a la que le falten planes ni gente para salir precisamente pero prefiero restringir muchas cosas por dedicarle más tiempo a esto que realmente me hace feliz. Soy maestra y mi horario de trabajo me permite combinar ambas cosas y mantener un equilibrio.
    Lo más importante es que, al igual que yo respeto a las personas que dedican su tiempo de ocio a la tecnología, a salir de cervezas, a ver películas en casa, a leer…, los demás lo hagan conmigo.
    Críticas no me faltan, que si te está cambiando el cuerpo a peor, que si la vena que se te marca en el brazo es horrible, que si estoy más bonica con un par de kilos más… Sinceramente, creo que estoy en ese momento de tu vida en el que nada me afecta, soy feliz y considero que no le estoy haciendo daño a nadie. Además, me declaro muy fan de todos los chicos a los que “no le gustan mis brazos” y acto seguido se dan tortas por pedirme el número de teléfono… contradictorio, ¿no creéis? (Ha sido una broma. No os penséis ninguna que mi objetivo es ligar más)
    Bueno, resumiendo, que si quieres y no tienes ningún problema de salud que te lo impida, puedes. Tus hábitos deben ser: ejercicio de alta intensidad para quemar grasa, llámese Crossfit, HIIT, Crosshit, Kropp3D, Tábata o cualquier otro nombre comercial, combinado con 6/7 comidas saludables al día. Todo eso mezclado con mucha paciencia, constancia y creyendo en ti sin caer en el desánimo.
    “Trabaja en silencio y tu éxito hará todo el ruido”
    En el siguiente post, os detallaré un ejemplo de la dieta de un día normal.
    Ánimo chicas, la clave es que busquéis la mejor versión de vosotras mismas y seáis felices.

    Categories: Vida Sana

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